Día 8. La forma de las sombras.


Henri Chassin abandonó el futuro de granjero al que parecía estar predestinado, para buscar otra vida en los pueblos y ferias de la Francia del fines del siglo XIX. Quería recorrer el país vendiendo agujas, hilos, botones, imágenes piadosas, almanaques y algo muy especial que con el tiempo le llevaría primero a París y después a visitar varios continentes... Chassino, que era así como hizo llamarse desde entonces, podía ser capaz de atrapar ante un candil las sombras que hay en la oscuridad, y moldearlas suavemente con sus manos hasta darles la forma que él deseaba. Ante los ojos de su público aparecían todo tipo de animales, aves en especial, cuyos cantos había aprendido a imitar a la perfección durante su infancia.

Hoy cumplo una semana de encierro. Si quito la escapada del viernes a pasar la mañana en la cola de un supermercado, claro está. Pero bueno, esto es nada en comparación con quienes el trabajo les obliga a seguir saliendo a la calle a pesar de lo advertido, y enfrentarse sólo con sus manos y su inteligencia a las sombras que ahora parecen cubrirlo todo.

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