Entradas

Montjoie

Imagen
Hay otro San Vicente, este apellidado “de-Lamontjoie” en los límites con las tierras de mi Gascuña. Tras las colinas que se adivinan en el horizonte se esconden próximas La Romieu, Larresingle y Lectoure, como vías camineras que se dirigen hacia el sur, hacia Santiago. No en vano, la vieja abadía de Flaran, también muy próxima a este lugar, conserva, además de interesantísimos documentos sobre las costumbres gastronómicas de los religiosos que habitaron aquél lugar en la Edad Media, una importante tradición como hospital de peregrinos. Poco antes de llegar a Saint Vincent de Lamontjoie, el caminante se encuentra con las ruinas de lo que parece fue una enorme iglesia, que hoy sólo conserva su función de cementerio. A uno le vinieron a la mano los versos gascones del poeta-barbero Jacques Boé, que concluían con aquello de E raja de bonur; ò ! lo sage a rason: « L'ama sofrenta aima milhor. » Como San Vicente que es, en este lugar se encuentran también abundantes vides, las cuales pro...

El camino de San Vicente

Imagen
Desde nuesta salida del cafe en el que nos hemos regalado con una Croustade con Armagnac, el camino hasta Sant-Vincent-Rive-d'Olt ha sido un continuo peregrinar por la extensa niebla que cubre estos campos. Solo el encuentro con las viejas garitas de los vigilantes de los viñedos de Cahors, interumpía el monótono avance de estos vagabundos. Dicen aquí que San Vicente es el patrón de los vignerons, y por ellos, grandes benefactores de la humanidad, y por todos aquellos que disfruten de las celebraciones junto a quienes consideran los suyos, bridaremos en pocas horas en este hermoso, perdido y solitario lugar, antes de irnos a descasar para mañana continuar nuestro camino.

Un día como el de hoy

Imagen
Incluso estos pequeños cambios que tanto parecen desazonarnos, tienen su parte buena si se busca algo de sustancia en ellos. Toda mala nueva, trae el aire de un cambio al que debemos de orientar nuestro rumbo para seguir avanzando. ¡Tiremos a las plañideras por la borda y vaciemos las bodegas al son de alguna vieja canción…! ¿Cuál?: esta misma, robado de una historia de los cuatreros de Nuevo Méjico que escondieron a William Bonney, tras su huida de la prisión Lincoln: Old men and old coyote dogs  boil their dreams in the sun served steaming within a bowl filled with shadows (Los ancianos y los viejos coyotes hierven sus sueños al sol y los sirven humeantes dentro de un tazón lleno de sombras) En estos tiempos recién inaugurados, en los que la noche cae a media tarde, nos acercamos al mar buscando esas furiosas mareas que nos visitan puntuales una de cada dos semanas, y que gustan de esconder su ondulante infinitud en la oscura profundidad de un horizonte que sólo podemos imaginar. Y n...

Decepción

Imagen
A uno, como a todos, le duele mucho el sentimiento de decepción, le hace perder el sentido del equilibrio, y obliga a contener los corceles de la furía que rabian dentro de él, con las manos quemadas por el fuego de la sirga. A este que escribe, le da por desplegar en su mente geografías remotas en las que las tormentas se tornan en brisa, y la tempestad se vuelve suave oleaje en una playa perdida. Es una travesía con malos vientos. Se cierra el camino, se abren abismos, y la mano que describía destinos de una coherencia plácida, permanece asida al correaje de su caballos desbocados. Entonces, sólo queda como consuelo el lanzar piedras con rabia disfrazada sobre las páginas de este pobre y olvidado cuaderno.  

Galvs cantant

Imagen
Visitando el pasado domingo las cuevas de Mendukilo , me preguntaba mi hijo por el origen de aquellas magníficas estalactitas y estalagmitas que asomaban por doquier, allá, en las mismísimas entrañas de la tierra, rellenando los oscuros vacíos que nos rodeaban. Le sorprendió saber que es un lento y continuo goteo el que a lo largo de milenios, va esculpiendo en el vacío esos apéndices rocosos que cuelgan de la bóveda o arrancan del suelo. - Entonces, si riegas una piedra, a ésta le salen ramas también de piedra- concluyó. - Bueno, no es así exactamente, y además se necesita mucho tiempo… El tiempo no es importante para él. O por lo menos, no se mueve con las mismas leyes. Siguió en silencio. Observando. Como esperando cazar a alguna de aquellas formas en pleno estiramiento. Parecía disfrutar de la idea de que todo lo que es, procede del agua: de ese pausado, repetitivo y rítmico goteo que ahora mismo está ocurriendo bajo nuestros pies, en un lugar en el que todo es vacío y oscuridad… E...

El secreto cátaro

Imagen
El aroma fue tan intenso que dificilmente podría olvidarlo. Incluso el aire templado que parecía cubrir de luz cegadora todo a mi alrededor, resultaba parte imprescindible de aquella composición armónica. Aún ahora, cada vez que cierro los ojos, vuelvo a estar ahí arriba. Revivo nuestro paso por aquellas geografías ciclópeas, tan horizontales, plagadas de gargantas y desfiladeros, en los que la única luz que se abría a nuestra vista era la del brillo ocasional de los rápidos arroyos que descienden galopando entre cantos y árboles cubiertos de musgo por los profundos cauces de aquellos abismos. Cualquier pensamiento, por mínimo que fuera, es seguro que se vería obligado a buscar el modo de alcanzar aquél cielo tan lejano, como si se tratara del humo de un hogar saliendo por la chimenea... Cada vez que cierro los ojos viene a mi el sabor fuerte de esa botella de Calvados que casi al completo nos bebimos en "La patate qui fume" con el inglés trasplantado desde hace años a aquél ...

Piezas revueltas

Imagen
Je sais les cieux crevant en éclairs, et les trombes Et les ressacs et les courants : je sais le soir, L'Aube exaltée ainsi qu'un peuple de colombes, Et j'ai vu quelquefois ce que l'homme a cru voir ! Con los dedos aún manchados de tiza enmudecida, respiró con tanta fuerza que hubo quien aún se maravilló de no ver reventar sus entrañas. Quizá -se dijeron- goza de la protección de alguna deidad para nosotros desconocida, de esas que traen los libros que guarda en la fresquera, junto a tomates, quesos y algún resto de carne que parecía haber sido muerta antes de que su madre lo pariera. Quizá... -cantaba él. Y mientras escupía al río para conseguir trazar un círculo perfecto sobre sus aguas, pensó en su primer empleo, aquél que recibió en el puente de La Tournelle, hace ya tanto tiempo... Fue entonces cuando giró sobre las suelas de sus botas nuevas, y agitando los brazos, exclamó: - !Ahora, por fin voy, a volar!