Lo se, amigo. Sáquele partido a la nostalgia como inspiración, pero no deje que le donime, paralice o aleje de todo lo que le puede dar un poco de aire fresco. Adelante, siempre adelante...
Henri Chassin abandonó el futuro de granjero al que parecía estar predestinado, para buscar otra vida en los pueblos y ferias de la Francia del fines del siglo XIX. Quería recorrer el país vendiendo agujas, hilos, botones, imágenes piadosas, almanaques y algo muy especial que con el tiempo le llevaría primero a París y después a visitar varios continentes... Chassino, que era así como hizo llamarse desde entonces, podía ser capaz de atrapar ante un candil las sombras que hay en la oscuridad, y moldearlas suavemente con sus manos hasta darles la forma que él deseaba. Ante los ojos de su público aparecían todo tipo de animales, aves en especial, cuyos cantos había aprendido a imitar a la perfección durante su infancia. Hoy cumplo una semana de encierro. Si quito la escapada del viernes a pasar la mañana en la cola de un supermercado, claro está. Pero bueno, esto es nada en comparación con quienes el trabajo les obliga a seguir saliendo a la calle a pesar de lo advertido, y enfrentarse só...
Incluso estos pequeños cambios que tanto parecen desazonarnos, tienen su parte buena si se busca algo de sustancia en ellos. Toda mala nueva, trae el aire de un cambio al que debemos de orientar nuestro rumbo para seguir avanzando. ¡Tiremos a las plañideras por la borda y vaciemos las bodegas al son de alguna vieja canción…! ¿Cuál?: esta misma, robado de una historia de los cuatreros de Nuevo Méjico que escondieron a William Bonney, tras su huida de la prisión Lincoln: Old men and old coyote dogs boil their dreams in the sun served steaming within a bowl filled with shadows (Los ancianos y los viejos coyotes hierven sus sueños al sol y los sirven humeantes dentro de un tazón lleno de sombras) En estos tiempos recién inaugurados, en los que la noche cae a media tarde, nos acercamos al mar buscando esas furiosas mareas que nos visitan puntuales una de cada dos semanas, y que gustan de esconder su ondulante infinitud en la oscura profundidad de un horizonte que sólo podemos imaginar. Y n...
Y mi relato de hoy comienza así: “Aquél día nevó como no lo había hecho desde hacía cosa de 30 ó 40 años...” Fue hace ya 5 años ¿lo recuerdas?, cuando tras una noche en vela, paseándonos sin poder dormir por la habitación, y con la única compañía de la silenciosa nieve cayendo sin parar al otro lado del cristal, llegó él, nuestro pequeño: el ruidoso y juguetón Iago. ¿Lo recuerdas? Como no... Y con su llegada cerramos un periodo oscuro, triste, de cuya memoria sólo queda, afortunadamente, el saber que tuvo lugar y que aquél día desapareció para siempre. Ahora sólo nos queda recordárselo una vez más, como todos los años: Egun horretan, orain dela 30 edo 40 urte ez bezala, elurra bota zuen... Mientras desde lo más íntimo de nuestro ser, una voz suave, sedosa, como el sonido imperceptible de la nieve rozando el aire,le susurrará: ... eta hortik aurrera amodio erraldoiaz bete zenituen gure bihotzak. (... y desde entonces, has llenado nuestros corazones de un amor inmenso). Feliz cumpleaños...
La bella estampa y la anotación parece una invitación a la nostalgia. A la que soy muy dado, excesivamente dado.
ResponderEliminarLo se, amigo. Sáquele partido a la nostalgia como inspiración, pero no deje que le donime, paralice o aleje de todo lo que le puede dar un poco de aire fresco. Adelante, siempre adelante...
ResponderEliminarUn abrazo y mucha salud desde Torres Vedras.
Porque ya sabemos que la nostalgia no es ya lo que era (S. Signoret dixit)
ResponderEliminar... Y si lo fuera, es porque no lo sería.
ResponderEliminarUn saludo Senior
Como blanca es la luz de Lisboa. Amo a esa ciudad con toda mi alma.
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